Antes de empezar quiero añadir dos cosas, me explayo mucho así que como dice mi compañero, no te molestes en leer algo que te parece “largo”. También añadir que es mi primera experiencia en la narrativa, que no en la escritura, espero “despejarme” sobre el papel virtual de la mejor manera posible para daros a conocer mi manera de ver las cosas, mis opiniones, mi forma de ser, etc.
Bien ¿Quién no se ha sentido vencido alguna vez? ¿Quién no ha invertido gran tiempo en algo o en alguien y luego lo ha perdido de la manera más impredecible? Sentirse vencido es humano, ante todo, es inevitable que nos ocurra alguna vez, el orgullo puede tapar la herida frente a los demás pero no sirve de nada darle importancia a la tercera opinión cuyo fin no es ayudar sino todo lo contrario.
Siendo objetivo, hablo de ese estado de tristeza y sumisión ante la agonía de no sentirse capaz de lograr las metas que uno ha soñado, el ver que cada paso que das para avanzar, no te hace mover ficha, o es más, te hace andar hacia el camino equivocado y no consigues otra vía para conseguir tus resultados. Lo ves todo negro, no hay una motivación que te permita mover cada esquina de tus labios hacia las orejas y mostrar al mundo que ante todo sigues en pie, porque no sigues en pie, has caído, o te han tumbado, te han hecho daño, te han valorado mínimamente y lo peor, es que esa suma de sensaciones te vence, no el acontecimiento, sino las cenizas del fuego.
Durante este estado, tú mismo te prometes salir adelante, “no es el fin del mundo”, eso es cierto, pero esas palabras no quitan que no sea fácil salir del paso en el que te ves envuelto; además, solemos ponernos ciertas pautas a seguir para encaminarnos hacia nuestro correspondido rumbo, pautas que no se consiguen fácilmente y que muchos caen en los primeros intentos para llevarlos a cabo, otros por suerte son firmes en su actitud y esos, al fin y al cabo, saben aprender de las lecciones erróneas de su corazón y mente para seguir adelante.
Yo no vengo a este blog para daros la solución mágica para eliminar esta situación o evadirla, por desgracia, no soy el hombre del bricolaje psicológico, pero si se dos cosas que te hacen ameno esta triste estancia. Lo bueno de estas situaciones es que te sirven para enseñarte quién es el amigo y quién es el que colega. Los amigos son una parte fundamental en este momento de tu vida, el no sentirse solo, el sentir el apoyo de los que te quieren y te ven con la capacidad de vencer uno y mil problemas como ese. El amigo ha de ser objetivo y decirte las cosas buenas y malas, ante todo no endulzarte los oídos y no dar protagonismo a tu malestar pues hacer leña del árbol caído es un incordio y no un apoyo. Sigue sus consejos sin faltar a tus ideales y tu forma de ser, pues eso te hace único mentalmente.
Otro empujón que te ayude a eludir estas malas experiencias no se si se puede considerar amigo(o si, depende de lo paciente que se sea), el tiempo, a pesar de que es una cosa simple, repetitiva, no hace otra función que dar a cada uno, los frutos que cada persona planta en su vida, el tiempo nos da una pequeña porción de la solución a nuestro momento por cada segundo que pasa. Cada paso que das sirve para aprender, sea la pisada buena o mala.
Esto que lees tiene un tono deprimente (¿no lo has notado todavía?) porque yo me siento vencido y mi desahogo seguro que hará desahogar a alguien que vive en esta situación; poco a poco se ve la situación tal y como tiene que ser, una sonrisa, una ilusión, un motivo, pero como ya dije, solo conozco dos pilares para conseguirlo.
Aunque la gente consiga las cosas antes que tú, incluso sueños comunes, no quita que tú seas incapaz de conseguirlos, para nada, cada uno es como debe ser, más lento o más rápido, más sensible o menos, en estos casos no intentes tomar a esa persona como modelo o envidiarle, simplemente concéntrate en tu objetivo y solo busca la razón que te haga salir a ti (algo que a mí me toca aprender en estos momentos…).
Como todo, las cosas pasan, (no es el fin del mundo, ¿no?) y la confianza que perdiste o te hicieron perder volverá a ti, y créeme que en ese momento, nadie podrá pararte, pero ahora, céntrate en ti, en luchar, en salir del abismo en el que te precipitaste, ándate con pies de plomo, gánate tu confianza y perdona, pero no olvides, aprende del error y aprende a burlarte del mal, Amen.
P.D.: Esto escrito no pretende hundiros, sino haceros ver que no sois la primera ni la única persona que lo vive, así que ayudaos a vosotros mismos a dejar de pensar como yo si lo estáis haciendo, nadie es mejor que nadie, ni nadie es mejor que lo que tú quieres conseguir. Aprender es un camino bacheado pero productivo.
Rolal Ormos
Me ha gustado mucho leerlo, creo que nos ha pasado y nos seguira pasando a todos, muy bueno.
ResponderEliminarMientras aprendamos de ello me vale...
ResponderEliminarA decir verdad... no me ha parecido que tuviese mucho tono deprimente... no en su esencia quiero decir. Una vez traspasas el tono superficial (no en sentido negativo, sino sólo eso, superficial), la esencia de lo que transmites es optimista y positiva, porque, como bien sabe, Rolal Ormos, ¡hay algunos que somos el positivismo del nuevo milenio!
ResponderEliminarBuen inicio en la narrativa ensayística.